Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez que nos hicieron daño, incluso dos; y a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió fue que verdaderamente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón hecho añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella, pero es dirigido por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata y la ilusión del siguiente es lo que resucita. Y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho, pero que mucho coraje para enamorarse, porque aquel que hoy te da besos y te sonríe es el mismo que una mañana cualquiera dejará las sábanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. ...
Él la miró. Su preciosa silueta quedaba enmarcada por la brillante luz de la mañana, proveniente de la ventana. El sol iluminaba su oscura cabellera, aclarándola parcialmente por una parte. Él la contemplaba fascinado, preguntándose internamente qué significaban esas revoltosas mariposas de su estómago. Los ojos de ella brillaban y miraban al infinito incitándole a acercarse y conocerla. Pero claro, eso era imposible. ¿Como una chica tan preciosa, tan frágil, tan diferente podría quererle? Ella le miró cuando él apartó la vista. No pudo evitarlo. Como siempre, él estaba radiante. Su pelo oscuro estaba desordenado de una manera adorable. Sus ojos, tan verdes como una esmeralda, escondían en su interior una personalidad que ella moría por descubrir. Un sinfín de pecas se esparcían por sus sonrosadas mejillas. Pero, lo que más destacaba dentro de su maravilloso ser era su sonrisa. Esa sonrisa tan natural, siempre en su rostro. Esa sonrisa tan irresistible que como ella bien sabí...
Preguntas, preguntas y más preguntas rondan por mi cabeza. Eres especial para mí, y ahora lo sé. Lo sé con certeza. Porque, aunque sé que tú no sientes lo mismo que yo, siempre te querré. Pero la pregunta es: ¿Estoy preparada para tenerte ? ¿Estoy preparada para vivir un seguramente efímero "para siempre" ? ¿Estoy preparada para ser tuya ? ¿Para estar siempre ahí , en los buenos y malos momentos? ¿Estoy preparada para hacerte feliz ? ¿Estoy preparada para el amor?
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