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Recuerda que alguien solo se va de tu lado cuando ya has aprendido en su compañía todo lo que tenías que aprender, como el pez que estando en tu plato solo deja raspas y nada más que ofrecerte. Recuerda que quien te quiere permanece a tu lado pase lo que pase, te seca las lágrimas y te coge de la mano cuando vas a caer. Recuerda que cuando algo duele demasiado es porque una y otra vez no aprendiste lo que tenías que aprender: a amar, a amarte, a decir no, a aceptar que no quedan brasas donde soplar, a dejarlo ir, a asumir que te equivocaste y quisiste a quien no se lo merece o simplemente que hay cosas que se acaban.
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Sobre los sentimientos no hay manual de instrucciones, ni maqueta de lego, ni cubo de Rubik, no hay llave que abra el candado. No hay nada que se pueda hacer, aunque muchas veces un "te quiero", como ya dijeron, signifique "quiéreme". Es así. Un día, nada perceptible ocurre aunque algo pase y, de repente, sientes. Y ya no vuelves nunca más a ti. Da igual que regreses a casa, que deshagas las maletas, que vuelvas al café de las mañanas, que abras los mismos libres y escuches esa canción. El mundo sigue girando, pero tú ya no vuelves a ser el mismo.
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Probablemente te digan que no te aferres al pasado, ni a los recuerdos tristes; que no revivas dolores y sufrimientos, que te olvides de que tienes cicatrices. Que no mires atrás. Que te fijes en lo bonito del día y te olvides de que la noche pasó. Pero, si la noche (tú) me destruyó, ¿por qué la (te) echo de menos? Que tú has sido mi mayor demonio. Pero, al fin y al cabo, el demonio que más me ha visto brillar; el que ha pegado los ojos tan cerca de mi piel que me ha visto por dentro. El que me abrazó tan fuerte que mis piezas volvieron a juntarse. El que me recordó lo que era estar viva. Y quizá por eso nos sentimos vacíos: porque dejamos trozos de nosotros mismos en las cosas que solíamos amar.
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El olvido siempre cobra caro el amor como una novia rencorosa. Es el precio de haber amado y de no haber sabido ganar cuando apostaste todo a la casilla azul de su mirada. Es correr en dirección contraria a las caricias, es una habitación con todo cambiado de sitio pero sin nadie dentro. Es la pregunta que llena los bares de gente y la respuesta que llena los vasos de bocas. También es el rincón concreto de la tierra que no sé habitar porque mis mapas miran al pasado porque tengo cien mil manchas con tu nombre en la memoria.
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Quisiera decirte que todos los finales eres tú no escribir cien veces un mensaje antes de mandarlo para acabar diciendo nada, decirte que estoy cansada de estrellar mi cuerpo contra tu ausencia y que del maletero reventado de mi vida sólo quedan cartas de amor sin entregar. Ojalá pudiera conocerte de nuevo, darte el corazón como quien entrega un folio en blanco, que pudieras desprecintarlo, pero no puedo, es imposible. Y siempre acabo buscando las llaves de tu cuerpo, preguntando por nosotros en objetos perdidos.
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Que de la nada llegaste tú; con tu sonrisa desarmante, tu pasión desenfrenada y tus besos ardientes has puesto mi mundo patas arriba. Todo parece fácil a tu lado cuando me derrito entre tus manos; ahí es cuando siento que por fin he vuelto a renacer de mis cenizas y que mi sol finalmente comienza a brillar de nuevo. Imagino que hay veces en la vida en que el deseo nubla los sentidos y apetece fundir dos soledades en una sola y construir el mundo desde el principio, como si la historia no contase y el el tiempo y el espacio no estuviesen ahí.
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Último día del año. Ahora es cuando empiezas a pensar en los propósitos que nunca cumplirás.  Empieza la época de echar de menos a los que faltan en la mesa, a los irremplazables.  Comienzan los días en casa y películas navideñas.  En pasar un tiempo en familia, rodeado de las personas que más quieres.  Empiezas a pensar en todo lo que has dejado a lo largo del año y lo cambiada que está tu vida respecto al año pasado.  Te paras y piensas en los que te fallaron, en los que perdiste, y te acuerdas de los que, aunque se hayan ido, jamás olvidarás. Te das cuenta que la vida es un día a día constante y que cada momento es un mundo, porque ya sabéis que un momento no es igual que el anterior ni como el siguiente.  Te das cuenta de cómo han llegado a tu vida personas que hace 365 días ni te imaginabas...  Brindar por los que siguen a tu lado a pesar de todo, por aquellos que más que amigos se comportan como hermanos.  Por los que vi...