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Mostrando entradas de mayo, 2015
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Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien  aún sabiendo que será el poema más bonito  pero también el más jodido de escribir cuando todo se apague.  Tienes que ser un jodido héroe para ser capaz de salvar la sonrisa de alguien  cuando esté naufragando en lágrimas  y todo su mundo se haya reducido a un mar  de donde no hay posibilidad de rescate,  pero llegues tú y le digas:  "Mira, no se si irá todo bien, pero si te ahogas te prometo que lo haremos juntos."  Imbécil es lo que eres si cedes tu canción favorita pensando en esa persona,  porque luego, cuando la escuches, toda partitura, palabra, sílaba y sonido  será un recuerdo llamando a tu puerta.  Así que te pido que tengas mucho cuidado.  Te dirán que el amor solo tiene un final posible y es el olvido.  Pues olvídales tu a ellos.  Verás a tu alrededor historias rotas y escritos como esto.  Que te sirvan de motivo para demostrarnos que todo es posible.  Huye de quien te diga como vivir,  porque ni él ni nadie …
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Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez que nos hicieron daño, incluso dos; y a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió fue que verdaderamente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón hecho añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella, pero es dirigido por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata y la ilusión del siguiente es lo que resucita. Y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho, pero que mucho coraje para enamorarse, porque aquel que hoy te da besos y te sonríe es el mismo que una mañana cualquiera dejará las sábanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama.

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Es difícil de creer que en este mismo momento  estemos tan bien como al principio.  Que aquellas piezas que no terminaban de encajar,  ahora se complementen de una manera tan abrumadora.  Que aquel amor de verano hubiese seguido hasta el final del invierno  y más.
Pero, sinceramente, tengo miedo. Mucho miedo.  Miedo de no ser suficiente para ti;  de que te llegues a cansar de mi (porque los dos sabemos que puedo llegar a ser absurdamente insoportable); o de que te haga más daño del que ya te hice, o sólo de que esta distancia nos termine de alejar para siempre.
Pero, sin embargo, aún me queda esperanza.  Esperanza de que todo siga igual de bien, de que todas las peleas desaparezcan sin más, (o de que sencillamente no haya peleas); de que me sigas viendo con los mismos ojos de siempre, o de que sigas aceptándome tal cual soy, o de que simplemente sigas ahí para mi incluso cuando no te pido quedarte.