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Mostrando entradas de marzo, 2015
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Quién iba a decir que en un primer momento tú me salvarías  de todo este mundo repleto dolor.  Que tú pudieses lograr quererme a mí; aceptarme como soy, con mis defectos, mis estupideces y todo eso que ya sabes, incluso sabiendo que cometería todos los errores que he llegado a cometer.
Jamás, en todo el tiempo que te conocí, hubiese fantaseado que el presente sería así. Que tú me tendrías entre tus brazos, mientras me cuentas cualquier cosa insignificante pero que me hace reír por tu manera tan adorable de contarla, y porque me encantas.
Nunca había pensado que las cosas serían así, tan diferentes a cómo eran antes. Que yo pudiese lograr confiar en ti plenamente y confesarte todo aquello que me prometí no admitir, aún a sabiendas que puedes hacerme daño pero sabiendo también que te perdonaré, sólo por ser tú.
No sólo yo; quién en su sano juicio hubiese imaginado que simplemente en un futuro lográsemos estar juntos  como estamos ahora.

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Me coloqué a su lado, en nuestro banco favorito, como tantas otras veces habíamos hecho. Ella se acurrucó junto a mi y apoyó su cabeza en mi hombro. Suspiró, y entonces comencé a hablar. 
 -A veces pienso que la vida es un error. Llegamos a este mundo para sufrir y muy pocos dejamos una huella permanente en él. Hay pocos momentos de absoluta felicidad y, por ello, nos fijamos continuamente en lo malo. A veces llego a creer que no hay paz, que ciertas personas estamos destinadas a vivir una vida oscura, triste y desgraciada. Eso es lo que ahora siento. 
Ella me miró con curiosidad. 
 -Eso no es cierto. Yo antes pensaba así pero, con el tiempo, te das cuenta de que no vale la pena mirar la vida de ese modo. Tienes que aprender a fijarte en lo bueno, a dejar atrás lo malo y centrarte en disfrutar. Busca la belleza en la cosa más insignificante. Libérate del pasado y déjalo atrás. Siente de verdad, y olvídate de todo mal sentimiento. Entonces te darás cuenta de que la vida es un regalo, …
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-Es difícil expresar un sentimiento, ¿entiendes? Sobre todo cuando cobra tanta fuerza dentro de ti que duele.
-Te comprendo. En este vínculo que hay entre nosotros está nuestra fuerza... Pero también nuestra mayor debilidad.
-Así es. No sé como explicarlo... a ratos me siento vacía y a ratos me siento llena. En unos momentos fuerte, y en otros vulnerable. A veces eufórica y a veces depresiva. No entiendo lo que pasa, sólo sé que te quiero con locura, pero tengo miedo de que se nos vaya de las manos.
-Se llama amor, pequeña. No se puede describir con palabras, simplemente es un sentimiento que en algún momento llega y, cuando lo hace, lo reconoces al instante, es inconfundible -la cogió por la cintura y la acercó más a él, hasta que sus frentes chocaron-. He tenido cientos de ocasiones para decírtelo, para decirte que te quiero con toda mi alma y que no quiero perderte. Que daría lo que fuese por verte feliz. Y ahora ya lo sabes.
-Yo tampoco quiero perderte. -le respondió, abrazándolo…