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St. Valentine's

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Y ya sabemos que el amor no es sólo un ramo de flores,
que también es estar el uno para el otro cuando se llore.
El amor no es pintar de promesas vacías los días,
no es un querer efímero, un amar pasajero.
Llegaste tú y contigo reinventé la palabra amor, le dimos la vuelta
y te juro que aún me sigo perdiendo en tu mirada
imposible de no enamorarme.
Y te estoy amando como nunca lo hice,
porque sacas lo mejor de mi,
porque sin ti mis ganas desaparecen,
porque al fin quiero llegar de tu mano,
porque no quiero tener jamás que aprender a olvidarte;
que si eres fuego me quemaría de nuevo y mil veces más.
Que quiero mil años contigo para poder seguir viendo tu sonrisa
y seguir creando constelaciones uniendo lunares en tu espalda.
Que eres lo mejor que puso pasarme, que quise encontrarme y que supe soñar.


Y es que ya todo pesa demasiado,  sé que soy lo que me exijo tanto  y trato de tirar siempre de todo aunque ya no pueda más. 
Y es que cambiado, y verme rodeada 
de toda esta gente me hace sentirme tan sola que me enfado con el mundo aunque sepa que no sirve de nada. Y es que mejor me quedo ajena a ese rebaño, y aunque duele  
sigo empujando el vagón de mis valores 
en esta montaña rusa de mis ánimos.  Apenas he pasado por la vida y ya me pesan sus cadenas.
Enamorarse es como saltar al vacío con los ojos cerrados, 
sabes que es una completa locura, 
pero aún así lo harías si sabes 
que esa persona te está esperando abajo. 
Porque sabes que la miras a los ojos 
y en ellos encuentras todo lo que necesitas, 
y lo único que más deseas es 
poder disfrutar de su presencia 
todos los días de tu vida. 
¿Mariposas en el estómago, sonrisas tontas? 
Es muchísimo más que eso. 
Es perder la cabeza, la razón 
e incluso a ti mismo. 
Es volar a ras del sol, 
sentir el aliento de mil primaveras sobre tu piel, 
nadar en lava ardiente, 
correr para encontrar el final de un arco iris, 
besarle la nuca a la muerte y echar a correr; 
creer en los imposibles, 
tocar el cielo, 
soñar con mil mundos a su lado,
 querer por encima de todo, 
y amar y sentirte la persona 
más feliz y afortunada 
del mundo entero.
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Y sigo hundida en el mar frío y hondo de tus recuerdos;
sigo echando de menos cada uno de tus lunares,
todas las historias que pasaban por tu cabeza,
cada uno de los sueños que me contabas ilusionado,
el coger tu mano y poder sentirme segura,
poder abrazarte y llamarte segundo hogar.

Así que quizá (y ojalá) algún día podamos
volver a ser dos personas
conociéndonos
por primera vez.

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Me voy con la tranquilidad de saber que hice todo lo que pude por ti,
que todo lo que te dije fue sincero y de corazón,
que todo lo que hice fue tratar de que vieras la vida de una forma diferente.
Quizá no me fui de la manera correcta,
quizá aún pienso a veces qué hubiera pasado
si me hubiera quedado.
Por que sí, aún sigues pasando por mi mente
como la letra de una canción que tienes medio olvidada
pero que sigue ahí.
Y me duele verte perdido, pero lo que más me duele
es saber que probablemente nunca jamás vaya a poder
ayudarte a encontrarte.
Y me mata pensar que lo estás pasando mal,
que jamás voy a poder ayudarte de nuevo
a ver la vida con buenos ojos,
porque para ojos bonitos los tuyos.
Y me atormenta acordarme a ratos de ti,
porque todas las noches mis demonios vienen a susurrarme tu nombre,
y en mis pesadillas aún aparece él, con sus ojos rojos y un cuchillo afilado en la mano,
murmurando todas las venganzas que me tiene preparadas
y que algún día dice que cumplirá.
Pero a pesar…
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Recuerda que alguien solo se va de tu lado
cuando ya has aprendido en su compañía
todo lo que tenías que aprender,
como el pez que estando en tu plato
solo deja raspas
y nada más que ofrecerte.

Recuerda que quien te quiere
permanece a tu lado pase lo que pase,
te seca las lágrimas
y te coge de la mano cuando vas a caer.

Recuerda que cuando algo duele demasiado
es porque una y otra vez no aprendiste
lo que tenías que aprender:
a amar, a amarte, a decir no,
a aceptar que no quedan brasas donde soplar,
a dejarlo ir, a asumir que te equivocaste
y quisiste a quien no se lo merece
o simplemente que hay cosas que se acaban.

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Sobre los sentimientos no hay manual de instrucciones, ni maqueta de lego, ni cubo de Rubik, no hay llave que abra el candado. No hay nada que se pueda hacer, aunque muchas veces un "te quiero", como ya dijeron, signifique "quiéreme". Es así. Un día, nada perceptible ocurre aunque algo pase y, de repente, sientes. Y ya no vuelves nunca más a ti. Da igual que regreses a casa, que deshagas las maletas, que vuelvas al café de las mañanas, que abras los mismos libres y escuches esa canción. El mundo sigue girando, pero tú ya no vuelves a ser el mismo.